¿Qué puedo hacer hoy?

Thursday, October 12, 2006

El Rey de los Huevones

El rey de los Huevones

Thursday, September 07, 2006

A pesar de que no son más de tres cuadras, aquí se vive un ambiente especial. Es como estar fuera de Santiago por unas horas. Es la calle José Victorino Lastarria, ubicada a pasos del metro Universidad Católica, un perfecto lugar para visitar cuando uno se pregunta ¿qué puedo hacer hoy?
Con esa misma interrogante me encontré la tarde de ayer, y como tengo la suerte de vivir cerca de ahí, decidí darme una vuelta por el lugar.
Con lo primero que me encontré fue con una decena de cafés visitados por extranjeros, uno que otro se trasladaba en esas bicicletas antiguas con canastito y ruedas con tapa barro, pero la mayoría disfrutaba de los jugos naturales de frutas exóticas o cafés con esencias en locales como “Café del Mar”, “Café Utopía” y “Gatopardo”.
En la mitad del paseo me encontré con el cine “El biógrafo”. Un lugar de grandes ventanales que muestran los afiches de la película que se exhibe esta semana: Días de furia, con Sean Penn. Las funciones son a las tres y media, cinco y media y siete y media de la tarde, y el valor de la entrada es de mil quinientos pesos de lunes a miércoles y de dos mil quinientos de jueves a domingo.
Pero lo que más me llamó la atención fue el final de la calle Lastarria, donde se concentran los mayores lugares de entretención. Primero, la Plaza Mulato. Aquí se encuentra el café literario del escritor chileno Enrique Lafourcade y diferentes salas de artes, además del museo arqueológico de Santiago, lugares a los cuales se puede entrar de forma total y absolutamente gratuita.
La gente que pasea por aquí sigue la misma tónica: se ven relajados, con ganas de hacer algo diferente o simplemente de disfrutar de un día soleado. Además, se puede ver mucha gente freak o “shuuper loca” (entiéndase por los que visten prendas de ropa extravagante, que por lo general lucen unos lentes de sol que cubren la mitad de su cara y unos audífonos que duplican el tamaño de sus orejas, y por supuesto, tienen un peinado fuera de lo común y con uno que otro mechón de color fucsia o verde).
Otro personaje extraño que pude ver en mi paseo fue al “señor señora”, “anticristo” o como quieran llamarle. Es ese señor que se lleva un vestido puesto, tiene la cabeza cubierta con un pañuelo, acarrea su mercadería en un carro de supermercado y a veces escribe en el The Clinic. En esta ocasión, el hombre estaba vendiendo sus productos, los cuales exponía sobre un paño estirado en el suelo. Lo primero que me llamó la atención fue un cartel que decía “sólo atiendo a mujeres lindas”. Sin importar si yo cabía dentro de ese grupo miré los productos que ofrecía, los cuáles iban desde una bola de discotheque hasta un zapato suelto o unos alambres doblados. Como nada de esos elementos me eran útiles seguí caminando hasta llegar a la intersección de Lastarria con Merced. Fue ahí cuando decidí terminar mi paseo disfrutando un helado en el “Emporio la Rosa”. Como era la primera vez que iba me tiré a la piscina pidiendo sabores que nunca en mi vida había probado: té verde con mango y miel de palma con plátano.
Después de eso me devolví a mi casa siguiendo el mismo camino de ida y con la sensación de que había descubierto un nuevo lugar para pasear. Eso si, la próxima vez me tomaré un café, y ojalá que sea con algunos de los extranjeros que esa tarde vi.

Friday, August 18, 2006

Para muchos Santiago es la mejor ciudad de Chile. Al ser la capital, cuenta con los mejores edificios, con las universidades más prestigiosas, con los malls más grandes, con mejores oportunidades laborales y, algo muy importante, con los mejores lugares de entretención. Es probable que al pensar ¿qué puedo hacer hoy?, la respuesta de un provinciano no es igual a la de un santiaguino. Lo más seguro es que los primeros cuenten con los dedos de sus manos los posibles panoramas, mientras que en "la gran ciudad" la lista aumentará considerablemente. Pero en realidad, ¿aprovechamos todo lo que Santiago nos ofrece...? Yo creo que no. Entre el trabajo, la universidad, el cuidado de la casa y los niños, dejamos que los días pasen y que la rutina domine nuestras vidas.
Es por esto que decidí crear este blog, para que hagan esta reflexión y se den cuenta que a través de los panoramas que aquí se publicarán los días no serán iguales. Invito a todos a matar la rutina y a cambiar la cara a Santiago: démonos cuenta que esta ciudad es más que contaminación, micros amarillas y gente estresada.